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Segundas oportunidades

Vistiendo a las muñecas.

Desde que abrimos Impacto donamos ropa, y gracias a Dios siempre tenemos en abundancia y ayudamos a muchas familias de la comunidad. Encontrar un Lugar donde acomodar la ropa ha sido un problema, la ropa ha ido de salón en salón, buscando el lugar adecuado para nuestro “Impacto Boutique”. Durante el verano trabajamos y limpiamos un cuarto y estamos soñando que ese será nuestra “Free Boutique” para la comunidad.

Recuerdo una navidad en mi niñez, cuando mi papa y mi mama trabajaban para una gran fiesta navideña con los niños de la comunidad. Las donaciones sobrepasaron las expectativas de mis padres, de tal manera que pidieron prestado los salones del gimnasio para poner los juguetes ahí. En una de las visitas que hizo mi mama para ir revisando los juguetes donados, ella encontró una caja de muñecas usadas y desnudas. La misericordia y compasión de mi mama salió a flote. Claro que no Tiraríamos las muñecas. Las muñecas tendrían una segunda oportunidad. Así que mi mama se llevo las muñecas a la casa, las limpio, las peino y las vistió. Puso bonitas las muñecas de tal manera que estuvieran listas para hacer feliz a muchas niñas.

Aunque yo nunca fui niña de muñecas, (la de las muñecas era mi hermana pequeña) nunca me llamo la atención jugar con muñecas, o vestirlas. Pero recordar ese acto de bondad de mi mama hacia esas muñecas, me inspira cuando me siento cansada por todo el trabajo que nos toca hacer para tener una boutique que vista a muchas muñecas. A las Niñas de Dios que necesitan de la gracia de nuestra Impacto Boutique para vestirlas, cubrirlas y darles una segunda oportunidad.

Hace unas semanas llego a nuestra reunión de mujeres una chica que tenía tan corta su vestido que no podría estar cómodamente sentada, Una de las homeless amiga mía venía a mi iglesia, casi cada semana buscando ropa, el fin de semana me escribió una hermana que reparte donaciones en algunas colonias pobres de la frontera de México. Y las fotos que ella me envía son de hermosas niñas formadas recibiendo las donaciones, y al pie de las fotos dice lo triste que esta, porque el futuro de esas niñas no es muy alentador.

A veces no le damos importancia a los dones que tenemos, a la abundancia que disfrutamos y le hacemos poco caso a compartir las cosas que ya no necesitamos, parece que se nos olvida pasar la gracia que hemos recibido, y olvidamos que lo que tenemos puede servir para bendecir a otros.

Cuando pienso en Impacto Comunitario, pienso en como compartir la gracia de Dios a todos los que están a nuestro alrededor, compartir el vestido, compartir las oportunidades, compartir la fe y la esperanza que puede transformar las vidas de pequeños y grandes.

¿Mira a tu alrededor y ve cual bendecido estas? Agradece a Dios y preguntale, como puedes compartir tus bendiciones con aquellos que necesitan creer en las segundas oportunidades?





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